Acoso laboral o mobbing

El acoso laboral es una realidad cada vez más estudiada y reconocida. Se entiende por acoso laboral: “toda aquella acción o conducta persistente y demostrable ejercida sobre un  trabajador por parte de un empleador, un jefe o superior jerárquico inmediato o mediato, un compañero de trabajo o subalterno; la cual está encaminada a infundir miedo, terror, angustia, desprecio o desánimo, causar perjuicio laboral, generar desmotivación o inducir la renuncia” (artículo 2° de la Ley 1010 del 2006).  

Algunas de las consecuencias psicológicas más asociadas al acoso laboral son:

  • Somatización del conflicto: enfermedades físicas como el dolor de cabeza, dolor de barriga, temblores, dolores de espalda y articulaciones.
  • Insomnio, ansiedad, angustia, depresión, problemas con la relación de pareja e incluso con otras personas y familiares, irritabilidad, hipervigilancia.
  • Lento deterioro de la confianza en sí mismo, de la autoestima y un proceso de desvalorización personal.
  • Trastorno por estrés agudo

El resultado más habitual en una situación de acoso laboral es la salida de la  víctima del lugar de trabajo, bien de manera voluntaria o forzosa. Otra de las consecuencias puede ser el traslado de la víctima a otro lugar de trabajo dentro la misma organización.

Algunas de las estrategias habituales de acoso laboral son:

  • Asignar proyectos u objetivos en un límite de tiempo que son inalcanzables o imposibles de cumplir.
  • Sobrecargar selectivamente y presionar de forma excesiva.
  • Gritar, abusar, insultar, amenazar, coaccionar.
  • Quitar áreas de responsabilidad clave, asignar tareas que son rutinarias, no asignar ningún trabajo, robar, destruir o sustraer elementos clave para la ejecución del trabajo,etc.

Apunta Iñaki Piñuel que: «En muchos casos, el mobbing persiste incluso después de la salida de la víctima de la empresa, con informes negativos o calumniosos a futuros empleadores, eliminando así la empleabilidad externa de la víctima. Se trata de una especie de re-mobbing»